viernes, 3 de junio de 2016

Cap. 3021: El "nen" que chutaba con la puntera

Era el año 1955, cuando los clubes eran una gran familia donde los empleados podían llevar los hijos al trabajo sin problemas. En aquella época el conserje del Metropolitano, el antiguo estadio del Atlético de Madrid, solía contemplar su hijo pequeño mientras se divertía en el césped del campo del club colchonero o incluso cuando peloteaba despreocupadamente con los jugadores del Atlético, que se lo pasaban bien jugando con aquel chiquillo.
Ese día era la selección española la que estaba concentrada en el Metropolitano. El pequeño hijo del conserje, con la soltura propia de sus siete años, se acercó a un jugador rubio de una gran corpulencia y se puso a pelotear con él, pero su tendencia infantil a devolver la pelota con la puntera hizo que el jugador rubio detuviera el entretenimiento para indicar al niño la manera correcta de chutar el balón.
Este niño de mayor quería ser futbolista. Su ilusión era convertirse en un delantero que marcara muchos goles, como aquel jugador rubio. Manolo tomó buena nota de la lección y con el paso del tiempo llegó a jugar en el Barça. Fueron cuatro años intensos (1974-78) en un equipo donde Johan Cruyff era el líder. Manolo marcó 69 goles con la camiseta blaugrana y vivió su momento de gloria una tarde en el Camp Nou cuando le hizo cinco al Valencia. Nunca fue un crack, pero marcaba muchos goles. El jugador rubio era uno de los mitos del barcelonismo. Él dejó pequeño el campo de Les Corts con sus goles, pero la ilusión de su vida, una vez colgadas las botas, siempre había sido entrenar a los niños. Estuvo a punto de cumplir su sueño en 1961, después de su última temporada como jugador barcelonista, cuando fue nombrado director de la escuela de Fútbol del Barça, pero la experiencia sólo duró cinco meses. El presidente Enric Llaudet lo reclamó para dirigir el primer equipo, inmerso en una crisis deportiva. Pero el, no quería dejar ese cargo que estimaba tanto, pero acabó claudicando.
Los imponderables de la coyuntura deportiva se impusieron en la ilusión. Aquel jugador rubio nunca más volvió a entrenar los niños, pero años más tarde, en 1973, cuando era seleccionador español, convocó para un partido en Turquía aquel niño que chutaba con la puntera ... Este jugador rubio era Kubala y el niño: Manolo Clares

Cap. 3020: Lo que pudo ser, y no fue

Sin lugar a duda, Hugo Sánchez ha sio un icono del madridismo. Con sus goles, el jugador mexicano fue una de las principales figuras de aquel Real Madrid de la "Quinta del Buitre" que dominó el fútbol español en la segunda mitad de los años ochenta. Como contrapartida, para los aficionados culés "el Mexicano" (que llegó a marcar diez goles en el Barça) fue una verdadera bestia negra, una condición que se vio acentuada por algunos gestos no muy afortunados de Hugo Sánchez en el Camp Nou. Pero esto son cosas de la rivalidad y pertenece al pasado. Sin embargo, la reseña de la tormentosa relación de Hugo Sánchez con el Barça no puede terminar de una manera tan breve.
Hay una curiosa dato que mucha gente olvida: los años 1984 y 1991 el Barça estuvo a punto de fichar, por el equipo blaugrana. El goleador mexicano tuvo la mala suerte que en las dos ocasiones, fue el club blaugrana quie acabó por desestimar su contratación. Evidentemente, las circunstancias fueron muy diferentes. En verano de 1984 el Barça acababa de perder su estrella Maradona y buscaba un delantero de categoría que devolviera la ilusión a los aficionados culés.
Hugo Sánchez, que entonces hacía los goles con el Atlético de Madrid, cumplía plenamente los requisitos. Las negociaciones con el club colchonero estaban prácticamente cerradas, y el mismo Hugo se quiso vender a sí mismo cuando declaró a la prensa barcelonesa que si fichara por el Barça haría olvidar Maradona y que a fin de integrarse más estudiaría catalán. Pero todo se fue al traste cuando Terry Venables, el nuevo entrenador del Barça, prefirió fichar el escocés Steve Archibald. Hugo fue Pichichi con el Atlético de Madrid en la Liga 1984/85 (19 goles) y después se fue al Real Madrid, donde triunfó con creces y consiguió el trofeo de máximo goleador liguero las temporadas 1985/86 (22 goles), 1986/87 (34 goles), 1987/88 (29 goles) y 1989 / 90 (38 goles).
En 1991 el Barça del "Dream Team" quería reforzar su delantera y volvió a poner los ojos en Hugo Sánchez, pero después de siete años todo había cambiado.
El mexicano, que salía de una grave lesión y se veía fuera del Real Madrid, volvió a poner su granito de arena para acabar vestido de azulgrana declarando que "a la afición barcelonista me la gano con un par de goles ". pero aquella afición aún tenía fresco el recuerdo de todo lo que Hugo Sánchez había representado y se opuso a su fichaje. Así, la presión social hizo que por segunda vez se frustrara el fichaje del delantero mexicano, que todavía jugó una temporada más al Real Madrid antes de regresar a su país.

Cap. 3019: "Veinte años no es nada"

Parafraseando el tango de Gardel, "veinte años no es nada" es lo que debió pensar HH, a su vuelta al FC Barcelona y ser nuevamente casi manteado por la afición cule. La temporada 1980/81 fue de todo menos aburrida. Las expectativas iniciales se vieron frustradas de buen comienzo para un arranque liguera poco lucida y una dolorosa eliminación en la Copa de la UEFA en manos del Colonia el 5 de noviembre de 1980 (0-4 en el Camp nuevo).
Esta derrota provocó la destitución de Ladislao Kubala como técnico del Barça. La reacción llegó de la mano de dos revulsivos bien diferentes, el uno en el campo (Bernd Schuster, un portentoso centrocampista alemán de veinte años proveniente del mismo Colonia) y el otro en el banquillo (el inefable y locuaz técnico argentino Helenio
Herrera, todo un viejo conocido). HH había triunfado en el Barça como entrenador en el bienio 1958-60 y en el último tramo de la temporada 1979/80 había vuelto para clasificar el equipo para la Copa de la UEFA.
Ahora se hacía cargo del Barça por tercera vez y sin haber perdido un ápice de sus facultades psicológicas. Así, cuando se encontró a los vestuarios con sus hundidos jugadores lo primero que hizo fue escribir en una pizarra "seremos CAMPEONES". Pronto se vio que el Barça era otro equipo, como quedó patente en el primer partido de la nueva época, disputado el 9 de noviembre contra el líder Atlético de Madrid, un equipo que llevaba ocho puntos de ventaja. Sin embargo, el Barça logró una brillante victoria por 4-2. Los colchoneros, intratables hasta entonces en la Liga (siete victorias y dos empates) tuvieron que arrodillarse ante un equipo barcelonista transformado por la magia de HH y la excelente dirección de juego de Schuster
Ese día la euforia volvió al Camp Nou. Al terminar el partido, cientos de aficionados esperaron la salida de Helenio Herrera por la puerta principal de tribuna y lo cargaron a hombros. La misma escena que tuvo lugar en 1960 cuando el técnico argentino fue paseado por las Ramblas de Barcelona por sus incondicionales. Como había cantado Carlos Gardel en uno de sus celebres tangos, "veinte años no es nadaQue febril la mirada, errante en las sombras ...", la historía se repitía.
Aquella Liga no se ganó debido al secuestro de Quini (durant sume ausencia solo consiguio un punto) y el campeón fue la Real Sociedad, pero en la Copa de España, el Barça consiguió el título. Así, al cabo de dos decenios Helenio Herrera pudo levantar un trofeo con el equipo blaugrana.

Cap. 3018: Un "empacho" de alitas de pollo

Unas de las manias que atesoraba Pedro Rodríguez, y es que su esposa Carolina Martín le prepare unas alitas de pollo en cada previa del partido. Esta costumbre le viene desde que era crio, y es que su madre se las preparaba antes del partido y le daba suerte de cara al gol. Es más si en ese partido marca, toda la semana come alitas de pollo. Es tan fan de este plato, que sino marca... en esa semana no se come alitas de pollo, justa hasta la previa del partido. Por suerte parece que ese plan dietético no le pasa factura en su físico y tampoco le resulta algo pesado, por que es un fan de es plato. Aunque dentro del vestuario blaugrana se le conocía por un apodo que nuca quiso desvelar de donde le venia: "el Sepia"

Cap. 3017: Un entrenamiento de madrugada

El 29 de julio de 1915, se convoco a los 22 juagdores del primer equipo blaugrana para disputar un partido de entrenamiento. El club, todavía amateur, compenso a los jugadores con 1,5 ptas, para que pudiesen desayunar en bar del camp del carrer Industria. Pero en esa época, no era raro los entrenamientos a esas horas tan intempestivas. Habitualmente los jugadores se entrenaban de 6 a 8 de la mañana, se duchaban y desayunaban. Despues cada uno se iba a su respectivo trabajo, para cumplir con su horario labora. El desayuno tampoco era gran cosa, bastante frugal y sin cafe: un huevo, un panecillo y vaso de leche con cacao. Tampoco era conveniente que fueran a trabajar con el estomago muy lleno y no rindiesen en sus verdaderas profesiones

Cap. 3016: Un presidente "despistado"

Joaquim Peris de Vargas, exjugador blaugrana, llegaba a la presidencia en la temporada 1914/15 y a pesar de su condición de militar, era un poco descuidado. Y eso se sabe porque en la Junta Directiva celebrada el 3 de marzo de 1914, se anota la siguiente lectura en el acta de la reunión_
"No se lee el acta de la sesión anterior por no haberle sido posible al sr. Peris traerla. El sr. Moxó recomienda que se lleve el libro de actas al día. El sr. Torres dice que no esta al día por faltar una carta que obra en poder del sr. Peris cuyo contenido ha de trasladarse integro al libro de actas. El sr. Peris dice que dicha carta no está en su poder, pero que la buscará de nuevo"

La carta en cuestión había sido enviada por Joan Gamper, en aquellos días desvinculado de la Junta, por discrepancias con la línea que llevaba el club. Por lo visto era una carta muy critica contra los responsables del club, como no apareció o Peris no la quiso mostrar, se escribio en el acta, que la carta solo contenía "consejos paternales" del fundador Joan Gamper